El post de hoy está escrito por nuestra gran amiga Beatriz.

Reconozco que es un honor poder tener este artículo escrito por ella aquí en la web. Beatriz, fue una de las primeras personas en formar parte de la comunidad de Spanglish Easy. Desde el comienzo, no ha parado de compartir actividades, recursos y sobre todo apoyo a todos y cada uno de los integrantes de nuestro grupo de Facebook. Su mirada hacía el bilingüismo y la crianza en inglés ha ayudado a muchísima gente a ver que esta crianza SI es posible, y que, con perseverancia y constancia, todo el mundo puede mejorar su nivel.

He de decir, que ha sido un gran placer haberme convertido en su profesora y mentora desde que se unió a nuestro tan especial curso de Phonics y ahora, en una gran amiga.

Este post ha sido escrito por Beatriz en marzo de 2020 para el Grupo de Facebook ‘La Escuela de Spanglish Easy’ Pincha aquí si quieres unirte.

Y os dejo con ella, que lo disfruteis.

 

La cadena alimenticia, el rábano y la crianza bilingüe.

Se avecina post largo, aviso por si veníais de pasada.

 

El sábado pasado tuve mi primera mentoría con Raquel, y como diría aquel, fue casi una experiencia religiosa. Hablamos de lo divino y lo humano.

Al ser primera toma de contacto, uno de los objetivos es que ella pueda saber cómo enfocáis el bilingüismo en la familia, qué tiempo tenéis para trabajar con phonics, etc. Hablando de esto fue cuando le comenté mi metáfora de la cadena alimenticia, algo que le hizo mucha gracia y me pidió por favor que os compartiera en un post, y aquí estoy, poniendo mi granito de arena en esta gran familia que hemos creado.

En mis 4 años y medio de crianza bilingüe he pasado por varias etapas.

 

La primera etapa fue cuando, al quedarme embaraza, tuve clarísimo que quería exponer a mi hija al inglés lo máximo posible. Esa era toda mi ambición, brindarla un contacto estrecho con el idioma.

Mientras tanto, yo seguía trabajando en mi inglés.

Las teleconferencias en inglés en mi trabajo empezaron a ser constantes y mi contacto con el idioma mayor, también intensifiqué mis clases de conversación.

La peque empezó ya con un año en su academia de inglés (dónde el trabajo no sólo es ir a la academia), y en casa la tele siempre estaba en inglés. Empecé a cantarla en inglés, y a contar cuentos en inglés.

 

Cuando la peque cumplió 2 años, encontré la escuela de Spanglish Easy y empecé a explotar más recursos en inglés en casa.

 

Cuando cumplió 3 años, me animé a hablarla en inglés todo el rato.

 

Entonces llegó el verano, la peque pasó 5 semanas en el summer camp en inglés de su academia y comenzó a hablarme en inglés de manera fluida. Así, de la noche a la mañana, con 3 años.

Empezó a hablar con sus muñecos en inglés, a jugar en inglés a responderme en inglés, a despertarse por las noches en inglés, a tener un diálogo fluido interno y externo y yo no daba crédito ¡Pedazo de chute de energía!

Entonces la peque cumplió 4, todo el mundo habla de los terribles 2 y poca gente habla de los terribles 4. Nuestras conversaciones se volvieron más intensas, necesité involucrar a su padre más (su padre no habla inglés) y… sencillamente no podía seguir sosteniendo un enfoque OPOL, yo tengo un B2 y no me daba.

 

Así que cambié a un enfoque Play and Learn.

Entonces llegaron los encuentros con las familias bilingües y la inercia nos hacía volver al OPOL, pero las dificultades regresaban una vez nos instalábamos en la rutina.

En definitiva, empezamos a sentirnos cómodos en un enfoque donde yo le hablo en inglés el 70% del tiempo, cambiamos a español cuando hay que involucrar a papi, los conflictos se resuelven en familia en español, las comidas son en español, y el inglés fluye alegremente en cada rincón de nuestra casa.

 

 

Os cuento todo esto porque, volviendo a Raquel y las mentorías, la comenté que me siento parte del eslabón más vulnerable de la pirámide bilingüe, equiparando la crianza bilingüe a una especie de cadena alimenticia.

En mi pirámide metafórica de la crianza bilingüe, arriba del todo, en la cima, estarían las familias bilingües cuyos padres enseñan los idiomas en los que son nativos, siendo estos distintos al idioma mayoritario del país donde viven (Tipo Adam Beck).

 

En el segundo eslabón estarían las familias bilingües donde los padres no son nativos en el idioma minoritario, pero tienen un buen nivel y destreza en el idioma minoritario, conozco muchas profes de inglés que me encajan aquí, pero también muchas personas con distintas profesiones que dominan muy bien el idioma en el que crían a sus hijos.

 

Por último, el eslabón más débil de la cadena, entre los que me encuentro yo, estamos los padres que criamos bilingüe sin tener un buen nivel del idioma, que dudamos constantemente y encontramos juicios constantes alrededor, miradas reprobatorias (incluso entre otros padres que crían bilingüe) y/o artículos dañinos que hacen tambalear nuestros cimientos, como aquel del “Are you listen?”.

 

Pues os diré una cosa, que sepáis que esa del “Are you listen?” Podría haber sido perfectamente yo. (Pincha aquí para leer el artículo al que se refiere)

Y es en este punto donde os quiero descubrir algo maravilloso que me ha pasado en mis andanzas por esta aventura. Spoiler: No me arrepiento y parte de mis recuerdos más dulces le los ha traído esta aventura.

 

Le contaba a Raquel que últimamente mi hija estaba de nuevo respondiéndome en español cuando su padre estaba presente, y hablándome en inglés cuando estábamos solas. Es su manera de integrarle. También le contaba que, al inicio de este año, salía del cole diciéndome que sus amigos veían los dibujos en español, que no conocían los personajes de los libros que leíamos nosotras y que ellos no veían la tele en inglés.

 

Entonces llegó Carnaval y todos quisieron ser súper-héroes. Yo la conté que ella también era una súper-heroína y que su súper poder era hablar 2 idiomas. Tendríais que ver los dibujos que hace para recrear esta idea, ella disfrazada de super-woman y le sale una especie de aire por la boca que ella dice que es su súper poder “Lenguages”.

 

Ella sabe que yo también estoy aprendiendo inglés, y que muchas veces tenemos que tirar de traductor o Google home para saber cómo se dice algo. Ella sabe que nuestro inglés está “en construcción” y que yo aprendo a la vez que ella.

Ella se siente orgullosa cada vez que me puede enseñar algo en inglés, creo que nada le satisface más que enseñar algo a sus padres.

Tengo en mi memoria unos recuerdos entrañables de todo lo que me ha enseñado, de todo lo que he aprendido en esta aventura bilingüe y todavía me muero de risa con el último descubrimiento.

 

Hora de la comida:

-Sweetheart, time to wash your hands, lunch is ready.

– Ok mum, do you know what?

– What sweetie pie?

– Peter rabbit loves radishes.

– Carrots you mean, right?

– No mum, Peter Rabbit likes carrots, but he also loves radishes.

– What’s Radishes? Can you describe that?

– Kind of vegetables.

– I am not sure what you mean, is it plural?

– Yes, plural for radish.

– Could you draw it?

 

Y aquí es donde os adjunto el dibujo que hizo en la imagen que veis en el post.

Para finalizar, preguntamos a google home, Ok google, could you please translate radishes into spanish? Y google respondió: Rábanos.

Conclusión: Lo perfecto es enemigo de lo bueno.

 

Si te ha gustado este post, es muy posible que te guste otro en el que yo también me sincero Confesiones de una madre bilingüe.

Y ya sabes, cuentanos tú opinión en los comentarios. Nos encantará poder charlar contigo y saber que opinas tú.

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