Si estás aquí es que te planteas la crianza bilingüe sin ser nativo. Y seguramente, como a muchos, te asaltarán las dudas.

¿Cómo criar bilingüe sin ser nativo? ¿Es posible hacerlo sin que el inglés sea tu idioma materno? ¿Y qué me dices del acento, de la falta de vocabulario, y de los errores?

La respuesta a todas esas preguntas es un gran ¡Sí, se puede!

 

¡Pero mi acento en inglés es horrible!

Puede ser, pero sólo mejorará con la práctica.  En una familia bilingüe, todos aprendemos de nuestra aventura; grandes y pequeños. Los niños observan mucho.  Aprenderán de tí pero también de lo que escuchan de los demás, de los dibujos animados, música, rondas infantiles… ¡Su forma de hablar y su buen acento te sorprenderán!  La clave será la diversificación de la exposición al idioma. Aunque serás la primera fuente de exposición, tendrá que haber muchas más y con distintas formas.

El acento evoluciona con el tiempo:  madura con los años, con la práctica, y con las nuevas fuentes de exposición (un nuevo dibu favorito, una nueva canguro anglosajona, una nueva profesora de inglés en el cole, unas vacaciones en Inglaterra o los USA…).

 

¡Pero me falta vocabulario!

Nadie nace con un vocabulario exhaustivo, ni siquiera un nativo.  ¿Acaso sabías cómo llamar a un cuco antes de tener un bebé?

El vocabulario se adquiere, no se nace con él.  La práctica, la lectura diversificada y la curiosidad de aprender es lo que desarrollará tu léxico. Ser padre no-nativo es un aprendizaje lingüístico en continuo.  Algunas carreras son justamente así, piensa en los médicos que tienen que estar al tanto de los últimos desarrollos científicos.

 

¡Pero aprenderá mis errores!

Sí… pero más vale que tu hijo hable inglés con algunos errores que no aprenderlo en absoluto.  Los errores se corrigen fácilmente; el aprendizaje de un idioma de adulto es algo más difícil.  También cometemos algunos errores en nuestro idioma materno que no descubrimos hasta mucho más tarde en nuestra vida (piensa en toda esta gente que confunden “haber” y “a ver”, o que escriben alguna palabra con “b” en vez de “v” o vice-versa…). No nacemos perfectos en ningún idioma, pero la práctica hace al maestro.

 

 

No sé si sabré expresar mis emociones en inglés…

Primero, tenemos que darnos cuenta que las emociones no siempre se expresan con palabras.  Cuando tu niño llora porque se ha hecho daño, siente más tu empatía y el cariño de tu abrazo que lo que tú le dices.

Segundo, la amplitud de vocabulario no es atributo exclusivo de los nativos.  Hay nativos con un vocabulario escueto y extranjeros cultos con más léxico.  En la vida, todo se aprende, y es aún más en relacion a los idiomas. 

Cuando nos preguntamos cómo criar bilingüe sin ser nativo, demasiadas veces nos ponemos mucha presión porque queremos conseguir la perfección.  Pero los logros, muchas veces vienen al intentarlo, independientemente del resultado. Como decía el escritor americano Zig Ziglar:  “You don’t have to be great to start, but you have to start to be great (“No tienes que ser grande para empezar, pero tienes que empezar para ser grande”).  Lo importante es empezar, los resultados llegarán y se acumularán como una bola de nieve.  

 

6 claves para criar bilingüe sin ser nativo 

No dejes que las dudas te impidan realizar tu sueño. Criar bilingüe sin ser nativo es posible. Va a requerirte más esfuerzo e implicación que a un padre nativo… ¡pero nada que no puedas hacer!  Aquí te dejo 6 claves para una exitosa crianza bilingüe sin ser nativo:

 

  1. Constancia

La clave de la educación bilingüe, y en particular cuando no eres nativo, es la constancia.

Uno no aprende un idioma a un nivel casi nativo en un par de meses, ¡y todavía menos viviendo fuera del país del dicho idioma! Que seas nativo o no, el aprendizaje de un idioma es un proceso a lo largo de la vida. Tienes que comprometerte y mejorar continuamente, y usar el inglés con tu hijo, ya que será buena práctica para ambos. Al no usarlo perderás la oportunidad de mejorar y de enseñarle este idioma. ¡Y recuerda que para aprender, los niños también requieren constancia!

 

  1. Vivir el idioma

Recuerda que aquí estamos para enseñar el idioma de forma lúdica, divertida, y cariñosa. No es una clase de inglés. Estamos aquí para vivir el idioma en el ámbito de nuestro cotidiano.

Según la página de referencia ethnologue.com, hay unos 3116 idiomas exclusivamente orales. Es decir, que se transmiten solo por vivirlas. Si lo piensas, es el mismo proceso de aprendizaje del habla de un bebé; que sea monolingüe o bilingüe.

Por eso es importantísimo crear una rutina diaria en inglés, para que el idioma haga parte de vuestra vida familiar y que tu hijo pueda ir aprendiendolo. La crianza bilingüe es un estilo de vida, no un pasatiempo.

 

  1. Dar lo mejor de tí

Siempre queremos que nuestros hijos tengan lo mejor. Es por eso que te debes comprometer a dar lo mejor de tí. Además, no sólo está en juego tu aprendizaje personal del idioma, sino también el de tu hijo.  Dar lo mejor de tí, es dar un excelente ejemplo a tu hijo de que siempre hay que esforzarse para conseguir un objetivo.

 

 

  1. Tener curiosidad

La curiosidad es lo que empuja el niño a probar cosas y a aprender.  Acuérdate como los bebés ponen todo en la boca para descubrir el mundo que le rodea o como intentan encajar formas en los juegos de encajar.  A nosotros padres no nativos nos toca hacer lo mismo: comprobar las palabras que nos hacen dudar, averiguar el significado de una expresión, buscar sinónimos para variar vocabulario, aprender una palabra nueva al día, etc. Tenemos que empujarnos más allá de nuestra zona de confort.

 

  1. Aprender pasándolo bien

Aprender inglés no tiene porque ser aburrido y académico.  Se puede aprender a con actividades cotidianas y haciendo cosas divertidas que te entretengan, como leer tebeos o artículos sobre temas que te apasionan, escuchando podcasts o uniéndote a un grupo Whatsapp de idiomas que te ayudará de forma pragmática y más ligera que un diccionario. Y lo más importante de todo: jugando con tu hijo.  Pasar más tiempo juntos significa más tiempo en inglés… ¿qué mejor forma de practicar juntos que pasándolo pipa y construyendo recuerdos para toda la vida?

 

  1. ¡Romper huevos!

¡No se hacen tortillas sin romper huevos! No tengas miedo de los errores. Los errores siempre se pueden corregir y también dan un ejemplo positivo a tu hijo. Nuestros hijos suelen ponernos sobre un pedestal. Y es bueno para su autoconfianza ver que nos equivocamos de vez en cuando. También te sorprenderán corrigiéndote algún día. Aunque pueda parecer una paradoja, ¡eso nos dará una enorme satisfacción!

 

 

La crianza bilingüe, al ser una crianza poco común, nos hará sentimos a menudo aislados y diferentes. Sin embargo, somos ya unos cuantos criando bilingües sin ser nativos.  Basta con unirte al grupo Facebook de SpanglishEasy para darte cuenta de lo numerosos que somos. Y eso que es un grupo únicamente para gente que cría en inglés y español. Pero si miras por las redes sociales, verás que hay muchos más por el mundo, con varias combinaciones lingüísticas.  Hasta hay una familia americana que cría en japonés. Así que si te parece complicado criar en inglés, ¡imagínate en un idioma tan distinto al nuestro!

 

Criar bilingüe sin ser nativo, es totalmente posible.

Míralo de otra forma, tu inglés no es perfecto, pero que será mejor: ¿que tu hijo hable inglés cómo tú, o que no lo hable en absoluto, por no haber tenido la oportunidad de aprenderlo desde pequeño con cariño y diversión? Nosotros aquí en Spanglish Easy ya tomamos la decisión hace tiempo.

Da el paso: ¿te únes a nosotros? 

Si te ha gustado el artículo, es posible que te interese leer más sobre la crianza bilingüe. Puedes encontrar más información en ´ y ¿Cuándo es mejor empezar a criar bilingüe?

Este artículo ha sido escrito por nuestra colaboradora Amy. Ella es madre trilingüe y habla sobre ello en su blog en inglés ‘Our Ml Home.

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